
En el contexto de las celebraciones de Pentecostés y de la fiesta patronal del Instituto Superior Espíritu Santo (ISES), se desarrolló una reunión de trabajo entre el equipo directivo de la institución, coordinadores de la Pastoral Institucional y del grupo juvenil, junto al asesor espiritual P. César y el asesor de la Pastoral de Juventud de la diócesis, P. Víctor, con el objetivo de revisar la agenda pastoral anual y comenzar a proyectar una nueva edición del encuentro interpastoral “Conectados al Cielo”.
La reunión permitió repasar las distintas líneas de acción pastorales que el instituto llevará adelante durante el año, reafirmando una visión educativa que entiende a la pastoral no como una actividad aislada, sino como una dimensión transversal de toda la vida institucional.
En este sentido, desde el ISES remarcaron que la pastoral educativa busca acompañar integralmente a los jóvenes, promoviendo espacios de encuentro, escucha, participación y formación humana y espiritual, especialmente en tiempos donde las nuevas generaciones demandan instituciones capaces de generar vínculos auténticos y experiencias significativas.
La reflexión se enmarca también en las orientaciones promovidas por la Iglesia que impulsa una educación evangelizadora centrada en la persona, el trabajo comunitario y el protagonismo juvenil dentro de las instituciones educativas católicas.
Uno de los principales temas abordados durante el encuentro fue la planificación de una nueva edición de “Conectados al Cielo”, el espacio interpastoral impulsado por el ISES que reúne a jóvenes en jornadas de oración, formación, dinámicas grupales y experiencias compartidas de fe.
La propuesta se consolidó como una experiencia significativa dentro de la pastoral juvenil educativa de la zona, generando espacios donde los estudiantes pueden encontrarse con otros jóvenes, compartir sus realidades, fortalecer vínculos y vivir la espiritualidad desde un lenguaje cercano y participativo.
Desde la institución señalaron que Pentecostés representa precisamente ese impulso misionero que anima a las comunidades educativas a salir al encuentro de los jóvenes y construir propuestas que integren educación, fe y comunidad.
“El Espíritu Santo pone en movimiento a la Iglesia y también a nuestras instituciones educativas. Nos impulsa a trabajar juntos, a escuchar a los jóvenes y a generar espacios donde puedan sentirse parte, protagonistas y acompañados”, expresaron durante la jornada.





