
Programación, informática, inteligencia artificial y robótica volvieron a convertir las aulas del Instituto Superior Espíritu Santo en espacios de desafío, creatividad y resolución de problemas. La jornada reunió este miércoles a estudiantes de instituciones de la zona Sur de Misiones y marcó un hecho inédito para la competencia: la incorporación de delegaciones de Encarnación, Paraguay, que llevaron a las OPIIAR más allá de las fronteras provinciales y nacionales.
La propuesta, organizada por el Instituto Superior Espíritu Santo, en articulación con el Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM) y la Red de Escuelas INNOVA, atraviesa su quinta edición y está dirigida a estudiantes de los niveles primario y secundario. Su objetivo es desarrollar competencias informáticas, tecnológicas, robóticas y científico-digitales a través de desafíos vinculados con informática, programación, robótica educativa e inteligencia artificial.
A las siete de la mañana el movimiento ya era intenso en el Instituto Superior Espíritu Santo. Mientras Posadas comenzaba su jornada, dentro del ISES las mesas de acreditación recibían a las delegaciones y los pasillos se llenaban de estudiantes, docentes asesores, coordinadores, jurados y algunos tutores que llegaron para acompañar una nueva instancia de las Olimpiadas de Programación, Informática e Innovación con Inteligencia Artificial y Robótica (OPIIAR).
La convocatoria tuvo alrededor de 250 estudiantes, según destacó el rector del ISES, Lic. Marcelo Benozio, con participantes procedentes de Posadas, Garupá, Candelaria y otras localidades, a quienes se sumó este año una presencia especialmente significativa: instituciones educativas provenientes de Encarnación, Paraguay.
No se trató solamente de aumentar el número de competidores. La llegada de estudiantes paraguayos representa un punto de inflexión para una propuesta que nació con alcance provincial y que, en su quinta edición, comienza a proyectarse como un espacio regional de encuentro alrededor del conocimiento tecnológico.
Una mañana para pensar, programar y resolver
A las ocho, una vez finalizadas las acreditaciones y las indicaciones generales, los equipos comenzaron a trasladarse hacia los espacios correspondientes a cada categoría. Coordinadores, jurados y docentes asesores acompañaron el desplazamiento hasta las aulas preparadas especialmente para la competencia.
La infraestructura informática habitual del ISES fue reforzada con equipamiento adicional para responder a la cantidad de participantes. Computadoras, dispositivos y espacios de trabajo se distribuyeron para que cada grupo pudiera afrontar los desafíos de programación, informática, inteligencia artificial y robótica previstos para la jornada.
Entonces cambió el clima.
El movimiento de los primeros minutos dio paso a la concentración. Frente a las pantallas comenzaron los cálculos, las pruebas, las decisiones y también las dudas. Hubo nervios, intercambios de miradas y esa tensión característica que aparece cuando el tiempo corre y una solución todavía no termina de funcionar.
Porque programar también implica equivocarse.
Un resultado inesperado, una secuencia que no responde como estaba previsto o un procedimiento que obliga a revisar el razonamiento forman parte de una competencia que pone en juego mucho más que conocimientos técnicos. Allí aparecen el pensamiento lógico y computacional, la capacidad para descomponer problemas, identificar errores, ensayar alternativas y tomar decisiones.
Los jurados permanecieron distribuidos en los diferentes espacios para atender consultas y requerimientos, ofreciendo las aclaraciones necesarias para que la competencia pudiera desarrollarse con normalidad, mientras cada estudiante debía encontrar el camino hacia su propia resolución.
La primera etapa se extendió hasta cerca de las 10. Después de una pausa, los participantes regresaron a sus lugares para afrontar el segundo tramo de actividades. Cerca de las 12 del mediodía llegó el cierre de una mañana exigente que concentró varias horas de trabajo intelectual y tecnológico.
De consumir tecnología a comprenderla y crearla
La escena que dejaron las aulas del ISES permite observar uno de los principales desafíos de la educación contemporánea: formar estudiantes capaces no solamente de utilizar tecnología, sino también de comprenderla, intervenir sobre ella y crear a partir de ella.
Ese es uno de los fundamentos de las OPIIAR.
La propuesta, organizada por el Instituto Superior Espíritu Santo, en articulación con el Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM) y la Red de Escuelas INNOVA, atraviesa su quinta edición y está dirigida a estudiantes de los niveles primario y secundario. Su objetivo es desarrollar competencias informáticas, tecnológicas, robóticas y científico-digitales a través de desafíos vinculados con informática, programación, robótica educativa e inteligencia artificial.
En la edición 2026, además, la inteligencia artificial ocupa un lugar transversal bajo una premisa pedagógica central: incorporarla como herramienta de aprendizaje y creación desde una perspectiva responsable, crítica y ética, sin convertirla en un reemplazo de la producción intelectual del estudiante.
Ese enfoque adquiere especial relevancia en el escenario de la economía del conocimiento. Programar, analizar información, comprender sistemas automatizados, trabajar con robótica o utilizar IA con criterio ya no constituyen saberes reservados exclusivamente para especialistas. Son competencias que comienzan a atravesar profesiones, actividades productivas y nuevas formas de trabajo.
Por eso, cuando un estudiante se enfrenta durante una competencia a un problema que debe interpretar, dividir en partes, probar, corregir y finalmente resolver, también está ejercitando habilidades que exceden ampliamente una computadora.
Las OPIIAR comienzan a cruzar fronteras
Entre todas las imágenes que dejó esta instancia zonal hubo una con una significación particular: estudiantes de Misiones compartiendo la competencia con jóvenes llegados desde Encarnación.
Las instituciones paraguayas se incorporaron a las categorías vinculadas con programación y su presencia otorgó por primera vez una dimensión internacional a esta etapa de las Olimpíadas. El propio rector Marcelo Benozio destacó la participación de los colegios encarnacenos al referirse al crecimiento alcanzado por la convocatoria de este año.
Para una competencia que comenzó como una iniciativa educativa del ISES y progresivamente fue extendiéndose a distintos puntos de Misiones, cruzar el río Paraná constituye algo más que sumar nuevos equipos. Significa abrir la posibilidad de construir un espacio de intercambio tecnológico entre estudiantes de una misma región que comparten desafíos educativos y productivos similares.
Es también una señal de maduración institucional.
Cinco ediciones después, las OPIIAR cuentan con instancias distribuidas territorialmente, procesos clasificatorios, participación de escuelas de diferentes localidades y una final que reúne a quienes logran los mejores desempeños. El recorrido provincial continúa ahora con la instancia correspondiente a la zona Norte, en Eldorado.
Octubre ya aparece en el horizonte
Cuando pasado el mediodía comenzaron a apagarse las computadoras y las delegaciones dejaron los espacios de competencia, terminó la jornada en el ISES, pero no el camino de las Olimpíadas.
Cada instancia zonal alimenta una expectativa mayor: la Final Provincial del 30 de octubre, que volverá a tener como sede al Instituto Superior Espíritu Santo de Posadas y reunirá a los equipos clasificados de las distintas zonas de Misiones.
Allí volverán a encontrarse estudiantes que durante meses atravesaron selecciones institucionales y competencias zonales hasta convertirse en representantes de sus establecimientos.
Incluso el horizonte comienza a ampliarse todavía más. Desde el ISES ya se iniciaron gestiones para que quienes resulten ganadores puedan proyectarse posteriormente hacia competencias de alcance nacional.
La jornada de este miércoles dejó entonces algo más que resultados y clasificaciones. Dejó aulas repletas, computadoras trabajando, estudiantes pensando bajo presión, docentes acompañando y jóvenes de dos países hablando un lenguaje común: el de la programación y la tecnología.
Y quizás allí pueda encontrarse una de las mayores fortalezas que las OPIIAR fueron construyendo durante estos cinco años: hacer de la competencia una experiencia educativa y transformar a la tecnología en un punto de encuentro.
En octubre llegará el momento de conocer a los mejores de la provincia. Pero la instancia Sur ya dejó una certeza antes de la final: las OPIIAR siguen creciendo y, por primera vez, comenzaron también a cruzar fronteras.






















































































































