El “Último Primer Día”: celebrar el comienzo de la meta

Iniciar el 5° año del nivel secundario no es simplemente volver a clases. Es atravesar un umbral. Para muchos jóvenes, el llamado “Último Primer Día” representa mucho más que una tradición: es la conciencia de que el tiempo escolar entra en su recta final y que cada jornada adquiere un valor especial.

En el Instituto Superior Espíritu Santo (ISES), este momento no pasó desapercibido. La directora de Estudios dio la bienvenida a los estudiantes destacando el significado profundo de esta etapa: no se trata solo de terminar, sino de proyectarse. Con palabras cercanas y firmes, los invitó a asumir este año con responsabilidad, entusiasmo y esperanza.

El anuncio de un agasajo al reiniciar las clases fue mucho más que un gesto simbólico. Las pizzas compartidas en el aula se convirtieron en un espacio de encuentro, de risas y de memoria anticipada. Porque el Último Primer Día también es eso: empezar a despedirse sin dejar de celebrar.

Pero detrás de la alegría hay preguntas legítimas que comienzan a resonar con mayor fuerza:
¿Qué voy a estudiar? ¿Trabajaré inmediatamente? ¿Seguiré una vocación técnica o universitaria? ¿Me quedaré en mi ciudad o buscaré nuevos horizontes?

El 5° año es un tiempo de decisiones y, por lo tanto, de acompañamiento. En esta etapa, la escuela no solo transmite contenidos; orienta, escucha y sostiene. El ISES, con su orientación en Informática y su proyecto formativo integral, asume el compromiso de estar presente en ese proceso. No se trata únicamente de preparar para un examen final, sino de formar para la vida adulta, para el mundo del trabajo y para los desafíos de la educación superior.

El Último Primer Día sintetiza esa dualidad tan propia de la adolescencia: la emoción de lo que viene y la nostalgia anticipada por lo que se va. Es la certeza de que quedan meses intensos, proyectos finales, actos, despedidas y abrazos. Pero también es el momento de reafirmar valores, consolidar aprendizajes y fortalecer vínculos.

Celebrar con una pizza puede parecer un detalle sencillo. Sin embargo, en el ámbito educativo, los gestos construyen sentido. Reconocer el inicio de este último año habla de una institución que comprende el valor simbólico de los ritos de paso y que elige acompañarlos con cercanía.

Para estos jóvenes, el camino hacia la meta ya comenzó. Para el ISES, el compromiso es claro: caminar junto a ellos hasta el final, sosteniendo sus sueños, orientando sus decisiones y celebrando cada logro.

Porque el Último Primer Día no es el principio del final.
Es el comienzo de todo lo que está por venir.

Scroll al inicio