
Este lunes por la mañana, el Instituto Superior Espíritu Santo (ISES) fue escenario de una intensa y significativa jornada de reflexión y participación, en el marco del cierre del proyecto institucional “Comprender para transformar”, que abordó la problemática del bullying y el acoso escolar con la participación activa de todos los cursos del nivel secundario.
La actividad se desarrolló en el Salón de Usos Múltiples de la institución, con la presencia de estudiantes y docentes, quienes se sumaron a una propuesta pensada no solo para sensibilizar, sino también para promover la construcción de vínculos más sanos y empáticos dentro del ámbito escolar.
Durante las últimas semanas, los alumnos trabajaron de manera colaborativa en la producción de materiales y presentaciones creativas, que fueron compartidas en esta jornada final. Hubo dramatizaciones, canciones, juegos interactivos y espacios de reflexión, a través de los cuales los jóvenes expresaron su mirada sobre el bullying, sus causas, consecuencias y —sobre todo— las posibles formas de prevenirlo.
“Reflexionar sobre estas temáticas es fundamental para garantizar entornos escolares seguros y afectivos. El bullying no es un problema menor ni pasajero: deja huellas profundas en quienes lo sufren, y por eso debemos abordarlo con compromiso y acción educativa sostenida”, señalaron desde el equipo docente organizador.
El proyecto partió de una premisa clara: comprender para transformar, lo que implica no solo identificar el fenómeno del acoso, sino también desarrollar herramientas concretas que permitan erradicarlo y promover una convivencia respetuosa. La escuela, en este sentido, se posiciona como un actor clave en la prevención y en la formación de ciudadanos críticos y empáticos.
En un contexto global en el que los casos de violencia entre pares continúan en aumento, experiencias pedagógicas como la desarrollada por el ISES cobran una relevancia especial. No se trata únicamente de “dar clases sobre bullying”, sino de generar espacios de participación real donde las voces de los estudiantes puedan ser escuchadas, y donde el diálogo se convierta en motor de cambio.
La jornada concluyó con un fuerte aplauso colectivo, como cierre simbólico de un proceso que deja importantes aprendizajes y nuevos desafíos. Porque prevenir el acoso no es tarea de un día, sino un compromiso constante de toda la comunidad educativa.




































